De la búsqueda personal de una mujer a una clínica junto al océano
Santa Maria · Medicina Regenerativa y Longevidad
Nosotros

De la búsqueda personal de una mujer a una clínica junto al océano

El comienzo

Todo empezó con una pregunta

Santa Maria no nació como una idea de negocio. Nació de una pregunta:

“¿Por qué me siento tan enferma si todos los estudios dicen que estoy bien?”

Me llamo Mariya Kurilina. Durante ocho años viví con más de veinte síntomas sin explicación: un cansancio agobiante, niebla mental, dolor en todo el cuerpo, inflamación, cambios de humor y la sensación de que mi vida se iba encogiendo poco a poco. Me examinaron más de 60 médicos en cinco países, entre ellos Rusia, Alemania, Suiza y Estados Unidos. Diagnósticos distintos, pastillas distintas, opiniones distintas. Nada explicaba de verdad lo que me estaba pasando.

Nos mudamos a San Diego con la esperanza de que uno de los mejores sistemas médicos del mundo por fin me diera respuestas. En cambio, chocamos con el mismo muro: “Sus estudios salieron normales”.

Todo empezó con una pregunta
Un científico toma el caso
2017

Un científico toma el caso

Mi esposo, el profesor Yuri Nikolsky, científico, genetista y biólogo molecular, decidió tratar mi caso como un proyecto de investigación. Me tomó una muestra de sangre, aisló el ADN y lo envió a una empresa de Silicon Valley que trabajaba con secuenciación genética avanzada. Su respuesta fue la primera pista real en años: “Hay una infección en la sangre. Sigan buscando”.

Eso nos llevó a un laboratorio de referencia en infecciones transmitidas por garrapatas, en Palo Alto, donde en 2017 por fin encontramos la verdad: tenía enfermedad de Lyme crónica, con una coinfección.

Fue un alivio y, a la vez, un nuevo reto. Pronto entendimos que el enfoque estándar —largos tratamientos solo con antibióticos— no bastaba para una enfermedad crónica que afectaba a todo el cuerpo. Mi cuerpo estaba demasiado agotado y mis síntomas eran demasiado complejos. Necesitábamos otro camino.

Pasamos noches enteras leyendo estudios sobre Lyme, infecciones crónicas, el sistema inmunitario, la energía celular y las terapias integrativas. Fuimos a congresos médicos, entre ellos los congresos de Lyme de ILADS en Chicago y Boston, visitamos clínicas y balnearios de salud, y hablamos con médicos de Europa y Estados Unidos, tratando de armar un panorama que por fin coincidiera con lo que yo estaba viviendo.

2018

México: donde la ciencia se encontró con lo posible

En 2018 nuestro camino nos llevó al sur, a Baja California. México nos recibió con los brazos abiertos: un país de corazón generoso y abierto a la medicina integrativa. Aquí, en un terreno sobre el océano Pacífico, decidimos construir un hogar para nuestra familia.

De día estaba en la obra, eligiendo azulejos y viendo crecer los muros. Por las noches vivía en un mundo completamente distinto:

observaba mi propia sangre al microscopio
probaba distintos protocolos, con mucho cuidado
comparaba fotos de mi sangre del “antes y después”
registraba mis síntomas, mis reacciones y cada pequeño cambio en cómo me sentía

El profesor Yuri aportó sus conocimientos de genética, microbioma y biología de sistemas; yo aporté mi cuerpo, mi intuición y mi terca decisión de no rendirme. Combinamos terapias intravenosas, oxigenoterapia y ozonoterapia, detox, nutrición, hierbas y métodos integrativos, siempre guiados por la ciencia y la seguridad, y seguimos los cambios con la microscopía de sangre.

Después de unos seis meses de este trabajo intenso, algo cambió. Mi sangre se veía más limpia. La inflamación bajó. Recuperé la energía. Volví a pensar con claridad. Por primera vez en años, volví a sentirme yo misma.

México: donde la ciencia se encontró con lo posible
De una paciente a muchos
2020 · hoy

De una paciente a muchos

La noticia de lo que hacíamos corrió rápido. Primero nos pidieron ayuda amigos cercanos. Luego, amigos de amigos. Después, personas que habían oído hablar de “la pareja cerca de Rosarito que entiende el Lyme y las enfermedades crónicas”.

Para entonces ya teníamos un microscopio profesional, una biblioteca de protocolos y datos, mis crecientes conocimientos de nutrición y medicina integrativa y, sobre todo, la prueba viviente de que este enfoque podía funcionar: yo.

En algún momento quedó claro que ya no se trataba solo de nuestra familia. Tomamos una decisión grande y muy emotiva: convertimos nuestra casa familiar en Santa Maria.

Abrimos en 2020, en plena pandemia de COVID, cuando todo era incertidumbre. Desde el principio llegaron pacientes no solo de México y Estados Unidos, sino de todo el mundo: personas con enfermedad de Lyme, infecciones virales crónicas, enfermedades autoinmunes, síntomas poscovid, fatiga de años y enfermedades complejas y “misteriosas”.

Hoy Santa Maria es una clínica de medicina integrativa y regenerativa con un equipo de 20 personas, cerca de 150 tratamientos y programas estructurados basados en el Método Santa Maria. Más de 4,000 pacientes se han hospedado con nosotros. Pero nunca hemos olvidado cómo empezó todo: con una mujer enferma y cansada que se negó a aceptar que “no hay nada que hacer”.

En qué creemos

No existe un “síntoma pequeño”
El dolor de rodilla, los dolores de cabeza, una tiroides lenta, la ansiedad, incluso “solo estar cansado”, a menudo son señales de un desequilibrio más profundo. Buscamos la causa, no una etiqueta cómoda.
El cuerpo es un solo sistema
Billones de células y un enorme microbioma se comunican constantemente entre sí. Cuando respetamos eso, podemos diseñar un tratamiento que trabaje con el cuerpo, no en su contra.
La prevención es la forma más alta de medicina
Es mejor, y muchas veces más barato, invertir hoy en su salud que pagar después con años de enfermedad. Los balnearios de salud europeos lo han demostrado durante décadas; nosotros trajimos ese modelo a la frontera entre México y Estados Unidos.
La ciencia y el corazón van de la mano
Los análisis de laboratorio, los protocolos intravenosos y los tratamientos regenerativos son poderosos, pero sin escucha, empatía y acompañamiento no alcanzan todo su potencial.
México y Estados Unidos son más fuertes juntos
Nuestra clínica está donde se encuentran dos mundos: la innovación estadounidense y la calidez mexicana. Muchos de nuestros pacientes manejan solo 50 minutos desde San Diego y se van conmovidos por la amabilidad de nuestro equipo local.
En qué creemos
Para nuestros pacientes
Para usted

Para nuestros pacientes

Si nos lee desde Tijuana, Rosarito, Ensenada, San Diego, Los Ángeles o cualquier lugar de Norteamérica, queremos que sepa:

Santa Maria no es un “lugar de milagros”. Es un lugar donde la ciencia seria, la buena medicina y el espíritu humano trabajan juntos.

Y a todos los que, como yo alguna vez, se sienten perdidos en el sistema médico:

Los entendemos. Estuvimos en su lugar. Y creamos Santa Maria para ustedes.
“Construí la clínica que siempre necesité”.
— Mariya Kurilina, fundadora